Dias de viento y apagones (o 40 horas de oscuridad)
Martes, 13 Marzo 2007 a las 17:35

Como lo prometido es deuda, allá voy.
Miércoles 7: sopla un viento del carajo, con rachas de más de 100 km/hora. Da miedo salir de casa, especialmente por la tarde. El viento aúlla.
De repente la electricidad, aleatoriamente, empieza a hacer cosas raras. Empieza a hacer ciclos de “gran bajada - apagón - vuelta a la normalidad” de uno o dos segundos de duración. Como curiosidad, tras una de las bajadas, en la pantalla de la minicadena empezaron a aparecer mensajes como “3 CD CHARGER - EQUALIZATION - X-BASS”. Es decir, se había reseteado (borrándose presintonías y demás) y entrado en modo Demo, es decir, en el que están las minicadenas de las tiendas para promocionar sus características.
Tras esto, decidí desconectar todo menos la nevera (por motivos evidentes) y esperar un rato. El viento redujo su intensidad (temporalmente) y volví a conectarlo todo. Entre apagones, bajadas y desconexiones logré preparar todo más o menos para acostarme. Cuando ya estaba apunto, ¡zas!, luces fuera. Eran las 23:20. Pensé en llamar a Iberdrola pero me dio pereza sabiendo que igualmente no vendrían entonces con esa ventada que soplaba.
Nos despertamos, ya estamos a día 8: 8.15 de la mañana. Ya había previsto que ese día no iría al instituto, no sea que cayera una palmera, como sucedió hace unas semanas y relaté hace unos posts.
Llamo por primera vez a Iberdrola (901202020; ya me lo sé de memoria
) y la lumbrera de la operadora pregunta si la avería es sólo en nuestra casa. Le decimos que en principio parece que sí (la noche anterior me asomé y me pareció ver luz en las casas vecinas). Me da un número de teléfono móvil y la muy zo… falsa me dice que llame, que la avería es mía (ya que -textualmente- ‘no hay más averías ni notificaciones en su zona, caballero’) y que ese número es de un electricista de la zona recomendado por ellos. Intento en vano explicarle que es por culpa del viento pero la muy &%%*$%>¨^*¨{}][{%$%$%$·%&)=?%$ no me hace ni puto caso y dice que como siga dándole la tabarra, me cuelga.
Llamo al tío este, le explico lo que hay y me dice que el irá cuando pueda (sic) y que si la cosa al final resultara cosa de Iberdrola (es decir, que no fuera de la instalación interior de casa), se lo cobraría a la empresa y no a mí.
Después llamo al instituto, y, como sospechaba, las clases se han cancelado al estar el centro rodeado de palmeras y con peligro de que éstas caigan con las fuertes rachas de viento.
Me pongo a hacer unos resúmenes de Filosofía (Kant, divertidíiiisimo
). En esto que llega el panadero (en esta zona rural un currante de la panadería pasa de lunes a sábado a traer el pan a quien lo pida en la panadería) y me comenta si tenemos luz. Le digo que no y me dice que con razón, que una palmera ha caído en la casa de la vecina y tal y cual.
Voy corriendo a echar una ojeada y, efectivamente, me encuentro con una palmera partida. Pero no era esa la culpable de que estuviera sin luz. Qué va. Era el puto árbol que la p… ejem, la vecina, plantó debajo de la torre de Iberdrola y que ahora la tenía enredada entre sus ramas. Ya lo mencioné de pasada aquí. Una foto:

Y más fotos:

Uno de los dos cables que me traen luz a mi casa roto

La rama del árbol de la discordia que se rompió por el viento y provocó las bajadas intermitentes y el apagón de las 23.20
Bien, ya estaba 100% seguro de que NO era cosa de mi instalación. Vuelvo a llamar al 901202020 y creo que dejando sorda a la teleope de turno llamo de todo a la de antes (incompetente, listilla…) y le digo que estaba roto el cable y tal… Me dice que pasa aviso a las brigadas de técnicos.
Entonces llamo al electricista al que había telefoneado antes por el sabio consejo de la primera operadora que me atendió y le digo que no hace falta que venga. Vuelvo a darle a la filosofía.
Llegan las 14.00 (15 horas sin electricidad ya). Mientras comemos, nos ponemos a escuchar las noticias locales de la SER (14:30) en el radiodespertador a falta de tele y comentan que han abortado las clases tres colegios y un instituto (el mío). Vamos, los que están rodeados de palmeras.
Vuelvo a llamar a Iberdrola y me dicen que lo único que me pueden decir (valga la redundancia) que mi petición está en la fase IV (que se supone es la última) y que espere…
Me duermo un rato escuchando la radio autonómica (irónicamente, me parece que era un programa de pesca; con las ganas que tenía yo de “pescar” a alguno de Iberdrola…) y me despierto a las 16.30 o así. Sigue sin haber luz y sin rastro de la gente de Iberdrola. Sigo esperando y como no tengo nada mejor que hacer, me pongo al ataque con Kant de nuevo.
Llega la noche. 20.00. 21 horas sin luz. Me parece intolerable e indignante pasar otra noche sin electricidad. Enésima llamada a Iberdrola (las que he relatado más alguna no reflejada aquí). La avería sigue en fase IV. Hasta los cojones de la fase 4. Dicen que los técnicos andan atareados por averías provocadas por el viento y alguna que otra está relativamente cerca de la mía (la primera operadora ha quedado como una mentirosa sinvergüenza), que ya llegarán. Vale, pero leches, ¿24 horas casi?. Joder. Es que la situación se agrava: no sé si lo he contado alguna vez pero tengo tres hermanos pequeñajos dando la lata, y, encima, el agua de los grifos tiene que salir de un pozo y si no hay electricidad, no hay motor, y el agua tiene que salir “a cubo”.
20.45. Mecago en la vecina, en su infame árbol, en Iberdrola, en el cable partido… infinitas veces; acordándome de que, para colmo, me preasignaron las llamadas con Iberdrola por el morro. Coño, ya que os pago tantos servicios, ¡¡¡venid de una puñetera vez!!!
21.10. Sin noticias de Ibertrola. Llamo echando fuego por la boca y les explico todos los “agravantes” de la situación. Se acojona con lo que le digo o algo y me dice que va a llamar a la brigada. Musiquilla de Iberdrola (en todo el día me habría tragado como dos horas de la puta melodía, por si no estuviera ya bastante cabreado, cada vez que llamaba tardaban 10-15 minutos en cogérmelo). Increíble pero cierto. No, no le habían dicho que ya venían. COMUNICABAN
A punto de comerme mi pobre Telefónica Domo a mordisco limpio (usando el cable como hilo dental después), le digo que lo intente de nuevo. Sin resultado. Cuelgo sin esperanzas.
21.50: ¡Aleluya! Me llama la brigada. Están como a dos kilómetros de mi posición y vienen para acá. Resulta que son el asturianu y el soseras de la última vez.
22.15: Llega la patrulla haciendo ruido con un Nissan que podría atropellar a un elefante sin llevarse ni una raya en la pintura. Vamos por los matorrales hasta ese árbol que cada vez que veo me dan ganas de quemar.
23.05: Me hacen un empalme chapuza al más puro estilo Telefónica donde se había partido (en realidad, arrancado directamente de la caja de conexiones de la torre-árbol) el cable, dejándolo colgando a la peligrosa altura de unos 2 metros del suelo (cuando debería estar a 5 ó 7) y dicen que mañana alguien vendrá y lo colocará bien (me olía mal de narices esto, parecía una espantá como la que me han hecho algunas veces los capullos de Telefónica).
23.10: No hay electricidad. Resulta que el corte del cable ha provocado un cortocircuito unos postes más allá y se ha quedado más gente sin luz. Se piran hacia donde está ese “punto negro”.
23.35: Mientras vuelvo a casa, recibo una llamada preguntándome si ya tenemos luz. Respondo afirmativamente ya que veo las luces de mi casa encendidas.
23.45: Entre pitos y flautas llego a mi casa. Me acuesto.
06.45 del día 9 de marzo: ¡Sin electricidad de nuevo!
Mi abuela dice que se ha levantado a las 04.00 y a las 06.00. A las 4 había luz, a las 6 ya no.
07.10: Me cago en la puta mil veces y vuelvo a llamar a Timotrola. Vuelven a dar aviso. Resulta que el “empalme-chapuza” de la noche se ha soltado
07.35: Me piro al instituto. Que sea lo que Dios quiera mientras no estoy.
14.42: Llego a casa a comer rápidamente que a las 16.00 (horario extraescolar) tengo que estar haciendo un examen de matemáticas. Hay una hamburguesa hecha y pregunto qué diantres ha pasado (si ha pasado algo), ya que sigo sin luz (39 horas ya, ignorando las no llega a 6 que tuve por la noche ya que no me sirvieron para nada). Resulta que a las 12.00 ha llegado el “equipo A” de Iberdrola: los que arreglan las averías chungas. Pillaron a la propietaria del “árbol de la discordia” en casa (por lo visto la muy jodía se había pirado el día anterior para que no pudieran obligarla a cortar el árbol) y entre mi madre y los dos tipos la convencieron para cortar unas ramas (si no, dos opciones: se le mete un puro por el juzgado/órgano competente; o Iberdrola manda a un perito que redacte un informe que la haga cortar el árbol por cojones). La mujer optó (para cortar lo menos que pueda del árbol) por llamar a su marido y que las corte con su motosierra. Está al llegar. Para colmo, resulta que como he dicho se había roto uno de los dos cables. Pues el chico se equivocó y no se cómo cortó el otro también. El doble de curro.
14.45: Con la hamburguesa en la mano, vamos a toda leche a casa de la vecina. Ya ha llegado el marido. A cortar (y a ayudarle).
15.05: Se le acaba la gasolina. Resulta que no tiene más (o eso dice
). Mi madre, no sea cosa que escaqueen los de Iberdrola, me hace ir corriendo a casa a por una garrafa que tenía en el garaje. Allá que voy bajo un sol de justicia.
15.15: Acaba la labor de corte (incluyendo un par de ramas que tuvo que cortar el chico de Iberdrola con una sierra de mano -¡uf!- porque el marido de la innombrable no se atrevía). Me piro a prepararme para el examen. Dejo a los de Iberdrola pelando y empalmando cables.
19.00 aproximadamente: Vuelvo a casa. Ya hay electricidad
. Hasta este momento…
Y ahora, un pequeño aparte: sé que estas “aventuras” sobre empresas chapuceras que cuento pueden parecer a algunos una invención mía, una exageración, o directamente una trola. Ni de coña. A mí no se me ocurre tanto desmadre así porque sí. Es la pura (y lamentable) realidad. Y como ya he dicho algunas veces, la realidad supera a la ficción. Y mucho. Muchos posts de este blog lo demuestran

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