2007, una odisea en el cajero
Viernes, 17 Agosto 2007 a las 20:21
Mañana de hoy. Haciendo cosas a toda leche antes de que todo Dios se pire de vacaciones, entro al BBVA para ingresar un recibo. Dado que en esa oficina sólo cobran recibos vía cajero, me veo obligado a batallar con el dichoso aparato, que sólo solemos usar para actualizar la libreta y sacar dinero. Para el resto, preferimos la atención face-to-face.
Le doy a “Continuar”, el cacharro lee el código de barras del recibo, valido los datos y me pide que meta los billetes en un boquete en el cacharro destinado a tal efecto. Los meto más o menos ordenados y espero a que los cuenta.
Piiiiiiiii. “Retire los billetes rechazados”. Para mi sorpresa son todos. Decido meterlos poco a poco a ver si así los pilla. Meto x € y espero. Piiiiiii. “Retire los billetes rechazados”. Veo que son todos los que había metido. Meto la mano en al agujero de los billetes, tiro y nada. El cacharro ha pisado los billetes y se niega a soltarlos. Traigo prácticamente de las orejas a una cajera, le cuento el cuento y dice que va a llamar al interventor.
Mientras, reinicio inútilmente la operación a ver si los billetes siguen en el cajón de marras. Po’va a ser que no. De nuevo aparece la cajera, diciendo: ¿¿¡Pero qué haces¡?? Pues preparar un cocido, no te jode…
De nuevo avisa al interventor. De repente veo como la pantalla del cajero muestra “Temporalmente fuera de servicio” y que donde estaba el cajón para introducir la pasta ahora no hay nada (un agujero). Me asomo por el boquete y veo a un fulano dándole vueltas al desacoplado cajón, que poco después vuelve a su sitio. Cual fantasma de poca monta, repentinamente el interventor se materializa con cara de perdonavidas y jodiendo la marrana a unos clientes, a los que arrastra con la puerta de su cuchitril despacho simultáneamente con las sillas en las que estaban apoyadas sus respectivos culos respectivas posaderas, pegadas a la mesa de un presunto asesor financiero (cosas de las oficinas de 30 m2).
-¿Cuánto ha metido?
-x euros. Se los ha tragado. Antes se habían quedado atrapados, no podía sacarlos
-(cara de listillo integral) Eso no es culpa de la máquina, es de los billetes. Se tienen que meter bla bla bla… (chuléandose de sus conocimientos sobre penetraciones entre billetes y orificios cajeriles)
-Ya es la 2ª vez que me pasa (cierto, en otra oficina del BBVA). Estas máquinas son una *******
-[silencio mientras ordena el fajo “a su manera” y lo introduce en la máquina]
-[sonrisa mía viendo que se los ha escupido todos como a mí. Me reprimo soltar un “¿Ves? Listillo…”]
-[nueva sonrisa observando como la “máquina perfectísima y que no falla nunca” ha arrugado un billete de 50 -el único del fajo- que estaba nuevo e impoluto]
-[Estira todos los billetes de mil formas -sólo le falta comprar una plancha en la tienda de electrodomésticos que hay a 200 metros- y lo intenta de nuevo]
-(ruido parecido al del motor de un R-5 que hace la máquina contando billetes)
-Veamos… (la máquina escupe unos billetes de 5 y 10 euros)
-[se guarda 2 billetes de 10, los que a su parecer están más jodidos, y saca uno de 20 euros del bolsillo de la camisa]
-Vamos a ver… (conteniendo una sonora carcajada, veo que sólo ha rechazado su billete de 20)
Al final, por fin, consigo ingresar el puto recibo. No sin antes prometerme que, aunque sea a punta de pistola, en otra ocasión me atenderá un cajero…
..humano.

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18 Agosto 2007 a las 21:08
Uy.. un cajero del BBVA, parece que el que tenemos aqui funciona un poquito mejor, pero son horribles, el hacer un ingreso o un pago de recibo por un cajero es un rollo, pero bueno a nosotros que ya estamos acostumbrados pues vale, pero por que tienen esa mierda de teclado tactil que funciona peor que una escopeta de feria y no te deja escribir bien? para cuando llevas unas cuantas te cancela la operación por demasiado tiempo en espera, que cabronazo de cajero. Yo ya me he acostumbrado, pero son un asco. El BBVA debería tomar nota de que la gente que quiera que lo use, personalmente si hay cola viene muy bien o se puede repartir el trabajo, pero el face-to-face como dices tu nunca debe dejar de existir. Me jode mucho pagar las comisiones que pagamos a un banco y encima les da la gana de obligarte a usar lo es un servicio opcional. Una vergüenza.
Por estas y otras cosas no soy cliente del BBVA.