No me chilles que no te llevo. Segundo acto.
Miércoles, 21 Mayo 2008 a las 1:59
Mismo autobús, misma línea, misma hora, mismo conductor y misma vieja. Parada Hospital/Teulada. A lo largo del aburrido desplazamiento, observo con curiosidad como el conductor no hace más que mirar por el retrovisor. Tanto que en una de las paradas gira demasiado y sube el bus a la acera
Hasta que se levanta, se dirige a la vieja del otro día y… de nuevo gritos a mansalva con el que suscribe como atónito testigo (amén de los otros 4 ó 5 ocupantes):
(originalmente en valenciano, traducción libre)
C - ¡Estoy harto de usted! ¡En el autobús no se puede dormir!
V - ¡Yo no estaba durmiendo!
C - ¡Estoy hasta las narices de usted!
V - Yo he visto gente en otros autobuses que hasta se recuesta.
C- ¡¡Desde luego en mi autobús no!!
A partir de aquí, el conductor ha seguido mirando compulsivamente por el retrovisor interior para comprobar que la vieja no se durmiera.
Aspectos a remarcar:
* En la lámina “Derechos y deberes de los clientes” que está colgada en la parte delantera de todos los buses de AUESA, no dice nada de que no se pueda dormir en el bus.
* La vieja andaría por los 90 años pero tenía un tono verdaderamente chulesco.
* Me parece que el conductor se está obsesionando con este tema y un día tendrá tendremos un disgusto…

Archivado bajo 














21 Mayo 2008 a las 13:18
Yo, de mayor, no quiero se conductora de autobús. Tiene que ser horrible, estresante, angustioso y nada gratificante.